Las aerolíneas se abrochan los cinturones
Las compañías aéreas tienen problemas para equilibrar sus balanzas de ingresos y gastos. La meteórica subida del precio del petróleo rebaja los resultados obtenidos por las compañías. Tan sólo British Airways logra ganar en este año fiscal más del doble que en el ejercicio anterior debido a la buena racha por la que pasa el mercado business en viajes trasatlánticos. Las demás compañías: Iberia, Spanair, Vueling y Air France KLM retroceden en sus beneficios. Y, la italiana, Alitalia, se encuentra al borde de la bancarrota con pérdidas valoradas en 280 millones de euros.
Las alternativas al elevado precio del combustible pasan por el desarrollo de nuevos motores capaces de generar movimiento a través de energías renovables. De momento se estudian proyectos que aplican el hidrogeno líquido a la propulsión de aviones. Boeing ha sido la primera compañía en impulsar un biplaza tripulado con hidrógeno líquido y la empresa británica Reaction Engines construirá el Concorde del siglo XXI, también impulsado por nitrógeno líquido.
En España las aerolíneas ya han anunciado que reducirán hasta un 15% sus vuelos para este verano. Hasta el mes de abril, uno de cada cuatro aeropuertos de Aena ha sufrido pérdidas netas de pasajeros y, tras cinco años de crecimientos anuales sostenidos de entre el 5 y el 7%, el sector aéreo español experimenta fuertes descensos. Así, Iberia lidera hoy las pérdidas del Ibex con un retroceso del 4%. La escalada del crudo llevó a la aerolínea a cerrar la sesión de ayer con una cotización de 2.14 euros por acción. Durante el primer trimestre del año la compañía gastó en combustibles un total de 327.4 millones de euros, lo que representa una subida del 25.6% con respecto a la destinada al mismo trimestre del año anterior.
Otras que también registraron pérdidas en el primer trimestre de este año son Spanair y Vueling. La primera perdió 40.8 millones de euros, una cifra que no ha variado respecto de la obtenida en el mimo periodo del año pasado; por su parte, Vueling ya se ha puesto manos a la obra para reducir el negativo impacto que el alza del precio del fuel está provocando en la compañía. Así, la aerolínea ha registrado unas pérdidas brutas de 32.3 millones de euros, un 47% más que en el mismo trimestre del pasado año.
La gala Air France KLM ha reducido beneficios hasta los 748 millones de euros, lo que representa un retroceso del 16%; tales resultados le han costado a la aerolínea una caída en bolsa del 9%. La facturación del grupo franco- holandés fue de 24.114 millones de euros, un 4.5% más que en el pasado ejercicio y el resultado de explotación se incrementó un 13.3%hasta los 1.405 millones de euros.
Por su parte, la italiana Alitalia se encuentra en una situación bastante delicada. Con unas pérdidas que ascendieron hasta los 280 millones de euros, la compañía ha anunciado que se encuentra al borde de la bancarrota. La compañía casi duplica los 146.5 millones de euros que perdió en el primer trimestre del año pasado. Cerca de 70 millones de euros del déficit se deben al alza del precio del combustible.
Y entre todos estos resultados negativos British Ariways consigue alzar cabeza. La británica ha ganado este año fiscal, que concluyó el pasado 31 de marzo, un beneficio neto atribuido de 1.330 millones de dólares, un 234% más que el año anterior. A pesar de los buenos datos cosechados, la deuda neta se situaba en 2.543 millones más que 12 meses antes.
Y mientras éste es el ambiente que se respira entre las principales compañías aéreas internacionales, el hidrógeno líquido parece ser una de las soluciones para reducir costes, aunque aún habrá que esperar.
Dos proyectos dirigidos por entidades distintas se encuentran estudiando la aplicación del hidrógeno líquido como fórmula alternativa de combustible.
Así, la empresa Boeing ha conseguido volar el primer avión que funciona con pilas de combustible de hidrógeno. Es el primer aeroplano volado con este tipo de combustible que consigue completar un vuelo tripulado. Se trata de un biplaza equipado con un sistema híbrido de potencia que combina la pila de combustible PEM y una batería de iones de litio que abastece de energía al motor eléctrico de la hélice. De momento, Boeing seguirá investigando en el sistema de propulsión ya que por ahora sólo se puede usar en aviones de pequeñas dimensiones. El objetivo a largo plazo es que pueda incluirse en los generadores de potencia secundaria de grandes aviones.
Otra que también se encuentra trabajando en el hidrógeno líquido como forma alternativa de combustible es la empresa británica Reaction Engines, que pretende construir con financiación pública un avión supersónico capaz de volar a una velocidad de 40.000 metros por segundo impulsado por un nuevo motor de hidrógeno con autonomía de vuelo de hasta 20.000 kilómetros. El principal reto para la compañía está en el diseño de nuevos motores que puedan obtener oxígeno del aire y no necesiten llevarlos en tanques internos.
Los diseñadores del avión creen que su modelo estará disponible en 25 años. Un futuro que aún queda algo lejano pero con un horizonte coloreado de verde.
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